
Hoy, después de haber superado una semana de crisis de movilidad en la ciudad, considero que es una buena ocasión para reabrir este blog que había estado abandonado por algunos meses, y quisiera precisamente poner sobre la mesa el tema del transporte público en
Bogotá. Hace mas o menos un año publique en este blog una carta que le
había enviado al alcalde
Samuel Moreno en Septiembre de 2008
exponiendole una propuesta alternativa al transporte publico en Bogotá, y mi opinión con respecto a construir un metro, artículos que se pueden encontrar en el archivo de este blog, y es que estamos viendo que dicha propuesta, que no es mas que el llamado de muchos usuarios
inconformes por años, finalmente esta siendo impulsada por un gobierno
distrital. Después de estar tocando fondo con los problemas generados por esta mafia tan arraigada que forman las empresas transportadoras, parece que finalmente podremos volver a tomar impulso y lograr lo que en tantos gobiernos débiles en la ciudad no hemos podido lograr: que el transporte de B
ogotá sea realmente público, que preste un servicio digno y eficiente, que los transportadores dejen de estar pensando en pasajeros como en fuente de dinero y nos vean como usuarios a los cuales prestan un servicio.
El sistema, que tiene sus antecedentes en el sistema transmilenio implementado en la era Peñalosa, y antes en la ciudad de Curitiba, Brasil, implementado por Jaime Lerner, seguramente acabara con muchos problemas del actual sistema, entre ellos los mas graves: la guerra del centavo, la idoneidad de los conductores, el estado de los vehículos y la cobertura. Sin embargo la protesta protagonizada por los transportadores también evidencio algunos vacíos que tiene aun el sistema: que esta esperando el distrito o el gobierno nacional para implementar sistemas de subsidio al transporte publico?. Colombia tiene el servicio de transporte publico mas caro de región, y esto se debe solo a la falta de subsidios, que acá no existen ni siquiera para estudiantes o tercera edad, que si son beneficiados en otras ciudades en condiciones similares a Bogotá.
Por otro lado también queda en evidencia que los transportadores tendrán que cosechar lo que han cultivado en años de pésimo servicio, de agresividad, de acumular comparendos y de generar caos, violencia y contaminación, y no es que la sociedad los deba castigar con el desempleo o la perdida de sus bienes, es que no es justo que ahora vengan a exigir mas de lo que se les esta ofreciendo. Implementar un sistema organizado en una ciudad caótica debe tener como prioridad el bienestar común y no el particular de unos pocos que durante muchos años no tuvieron el entusiasmo de mejorar el servicio, pero si lo tuvieron para paralizar una ciudad de 8 millones de habitantes.
Dentro de algunos años veremos el resultado de estos esfuerzos y sacrificios y sabremos si valió o no la pena, por ahora lo único que espero es que el alcalde finalmente se concentre en algo bueno para la ciudad y lo saque adelante.
foto: El Tiempo - Carlos Pardo