
El primero de los mas recientes ejemplos es obra de Renzo Piano. Su isla-aeropuerto en Osaka, una obra considerada entre las mas caras de la época contemporánea y que consiste en una isla artificial de 4 Km de largo por 1 Km de ancho, conectada con tierra firme por un puente de 3 Km. Este aeropuerto ya tiene encima un sismo y un tifón, de los cuales ha salido absolutamente ileso.

El segundo ejemplo es el aeropuerto de Shanghai de Paul Andréu, el mismo arquitecto del Arco de la Defensa en París y varios terminales del aeropuerto Charles de Gaulle. Este aeropuerto se conecta a una estación de metro situada a 30 Km en solo 8 minutos a través de un tren de levitación magnética.

El tercer y último ejemplo es la Terminal T4 de Barajas en Madrid de Richard Rogers, el aeropuerto de mayor trafico en Europa, con 70 millones de pasajeros al año. La T4 esta conectada con la T4S por medio de un tren que cubre los 2 Km de distancia en 4 minutos. Con una superficie de 785.00 m2, el edificio ha recibido múltiples reconocimientos, principalmente por sus aportes en arquitectura bioclimática y eficiencia energética. Tener un aeropuerto vanguardista parece ser una herramienta mas a la que acuden las ciudades para sostenerse en una serie de disputas sanas pero absurdamente costosas, como el edificio mas alto o el hotel mas lujoso. En esta disputa Bogotá parece no querer quedarse atrás con su ampliación del aeropuerto El Dorado, aunque en nuestra realidad colombiana, el proyecto parece ser mas que un tema de arquitectura contemporánea, una puja política y económica entre Opain, los gobiernos Nacional y Distrital y Aeropuertos de París entre otros.
IMAGENES: OBRALIA.COM, LOSVIAJEROS.COM, KALIPEDIA.COM

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